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Mi Encuentro con Dushka

Me aproximé a los Movimientos de Gurdjieff por primera vez en 1991 en el Ashram de Osho. Solo había oído hablar de esllos, nunca los había visto pero una amiga mía me dijo: “Pienso que te gustarán, creo que es tu historia”. La creí y me inscribí al curso. Durante dos años hice el training de un mes, aparte de varios grupos cortos también y después, repentinamente la vida me dio la oportunidad de enseñarlos. En aquel tiempo los Movimientos se conservaban todavía en “secreto” y aparte de la Fundación Gurdjieff eran pocos los profesores que compartían esta enseñanza. En esos días internet había evolucionado tanto y las cosas había que buscarlas de otra forma. De entonces comenzó una exploración que duró años para intentar acercarme cada vez más a la fuente original, para aprender el corazón del mensaje de Gurdjieff a través de un linaje directo.

Este era mi objetivo. Quería conocer a alguien que hubiera trabajado directa y consistentemente con Gurdjieff y que hubiera permanecido con él el tiempo suficiente para haber absorbido su mensaje en la sangre, en los huesos, para que me lo pudiera comunicar.

No quedaban tantas personas vivas que hubieran trabajado directamente con Gurdjieff, dado que murió en 1949 y habían pasado más de cincuenta años. Después de años de estudio, grupos y trabajo por todo el mundo, en verano de 2001 fui a América para hacer un grupo sobre Movimientos y trabajo sobre uno mismo y, encontrándome en Nueva York, una amiga, Karen, me dijo: “¿Quieres conocer a Dushka, la hija de Gurdjieff?”. No me lo podía creer! No sabía ni que Gurdjieff tuviera otra hija aparte de la que tuvo con Mme. De Salzmann. Le respondí: “ Este es el mejor regalo que me puedas hacer!”. 

              
Dushka en su apartamento de Manhattan y con el manuscrito de su libro "It's up to Ourselves" 

Una tarde, fuimos a casa de Dushka , Karen, su marido y yo. Yo estaba emocionadísimo, no sabía qué decir, qué preguntar… Compramos flores. Cuando nos abrió la puerta reconocí inmediatamente en su rostro el rostro de su padre, el mismo óvale, características similares, una vitalidad, una fuerza, unidad a una exquisita calidad de gentileza y bienvenida sincera.

Era una mujer maravillosa, llena de amor hacia todo y hacia todos. No hacía ninguna diferencia entre las personas. La única cosa que le interesaba era una búsqueda sincera por la verdad. Si sentía ese deseo en ti, se abría y daba, daba tantísimo, daba todo lo que tenía. Estar en su presencia era una dicha, un regalo que la vida me daba.

Quien ha conocido a Dushka sabía cuánto hablaba, podía hablar durante horas explicando historias, anécdotas, pero sobretodo, su experiencia con el padre, con los Movimientos y con el “Trabajo”. Pero nunca hablaba por hablar. Aquel día estuve en su casa durante cinco horas consecutivas, escuchando cada palabra, cada sugerencia que me daba, y cuando me llegó el turno para poder preguntarle alguna cosa le dije: “Yo enseño y me siento responsable. Me gustaría conocer la verdad sobre los Movimientos y aprenderlos de ti”. Cuando lo recuerdo no me lo puedo creer… pero eso era lo que yo quería. Ella sonrió y me dijo que ya no los enseñaba más. En aquel tiempo tenía ya dificultad para moverse aunque se encontraba bastante bien. Años después me dijo que apreció mi valor al ser honesto y directo, aunque tengo que decir que esas palabras salieron así, yo no sé ni cómo. Aquella tarde, volviendo en el metro al hostal donde me alojaba en Nueva York, escribí todas las cosas que recordaba de nuestra conversación y que me habían tocado. Todo aquello que pudiera ayudarme a profundizar en el estudio y la comprensión de los Movimientos y del Trabajo. Sus palabras eran para mí oro puro y todavía lo son. Sí porque en el estudio de los Movimientos, siempre había sentido que faltaba alguna cosa, sin saber lo que era. Los días siguientes volví a su casa dos veces y estuve con ella un día cinco horas y el otro seis y media.

El segundo día le pregunté ingenuamente si podía grabar lo que me decía y ella me respondió con voz firme, clara y decidida: “I don’t like to be recorded!” (no me gusta que me graben). Tenía razón. Me sentí mal por la pregunta que le había hecho y ella lo notó, pero también se dio cuenta de la sed que tenía de saber y cuánto apreciaba todo lo que ella me decía. Me sentí amado y regañado al mismo tiempo. Cuando estaba con ella lo hacía con la máxima atención, no quería perderme ni una palabra de lo que me decía, así que salí de su casa agotado.


Felicitación de Dushka, Navidad 2005

Regresé a Nueva York con más frecuencia en los últimos años y cada vez que iba a su casa pasaba tardes y jornadas enteras escuchando sus explicaciones y haciéndole preguntas acerca de los diferentes movimientos que yo había estudiado y estaba estudiando en ese momento. Poco a poco me di cuenta de que su casa era el centro del mundo y que su conocimiento de los movimientos era de una profundidad que nunca había conocido antes. A un cierto punto, decidí a ir a vivir a Nueva York y entrar en la Fundación Gurdjieff. Me hizo sugerencias muy valiosas. Me hizo comprender muchas cosas y sobre todo cómo afrontar de la manera justa esa experiencia. Durante ese período que viví en Nueva York llegué a verla muy a menudo, teniendo la oportunidad de estudiar en profundidad los movimientos y verificar su exactitud y autenticidad. Dushka estaba disponible para todas aquellas personas que se sentían realmente comprometidas con los Movimientos. Y después, tantas risas juntos… Sí, porque era una mujer brillante y llena de humorismo. Era como si viera las cosas desde arriba y sonreía a menudo divertida (a veces enojada!) sobre las distorsiones que había sufrido en el tiempo el llamado "trabajo de Gurdjieff". Le divertía mucho el hecho de que la gente quisiera hacer "carrera" en el mundo espiritual y adquirir una posición de prestigio dentro de ese mundo.

Amaba la simplicidad.

Su conocimiento no estaba separado del amor. Todo era uno.

Este era su secreto, así de sencillo y así de grande al mismo tiempo. Un amor verdadero, sencillo, grande, una amor que acogía a todo y a todos.

Se sentía en ella una gran responsabilidad, la de proteger los Movimientos de las distorsiones o interpretaciones personales y transmitirlos de la manera en que los había aprendido del padre y de su madre Jessmin Howarth, que había estado con Gurdjieff desde los tiempos del Prieuré. Esta fue la tarea de su vida hasta el final.

Cuando me iba de su casa a menudo me venía de besarle la mano y nunca como con ella he sentido que era el gesto justo, un gesto espontáneo que indicaba mi profundo reconocimiento.

Con los años, su cuerpo le daba cada vez más problemas, pero su mente y su vitalidad se mantuvieron sorprendentemente intactas.

La ví con mayor frecuencia, especialmente en los últimos años, debiendo hacer frente a los problemas de salud importantes y difíciles de aceptar y siempre me dejaba sorprendido su capacidad para mantener la sonrisa y la serenidad.
Incluso en esas situaciones encontraba todavía la fuerza, el coraje e incluso el humor.

Siempre me preguntaba cómo era mi vida, mis relaciones, la relación con el "Trabajo" y mostraba mucho interés en mi vida en el mundo, en mí trabajo, considerada la vida práctica muy importante.

No separaba para nada la vida diaria del “Trabajo” sobre uno mismo.

Cuando se fue, supe por una amiga que enseña en la Fundación que su último mensaje fue un mensaje de amor.

Del amor auténtico, fuerte, sincero, verdadero, desinteresado, generoso, privado de juicios, privado de lujos.

Es decir, el amor puro.

Una vez, cuando fui a verla a su casa mientras estaba en la cama desde hacía ya meses, me dijo que quería ver el sol… le prometí que la llevaría con su silla de ruedas a Central Park y que pasaríamos un día entero juntos, pero sus dolores se intensificaron y fue ya imposible para ella moverse de la cama.

Otra vez le pregunté qué podía hacer por ella y sonriendo me respondió que le gustaba mucho el granizado de café. Le llevé de Italia el mejor café que pude encontrar pero cuando llegué de nuevo a Nueva York ya la encontré en el Hospital y no tuve oportunidad de preparárselo…

No me interesan particularmente las cosas esotéricas pero cuando el 28 de marzo de 2010 Dushka dejó su cuerpo yo estaba en Italia y me llegó un mensaje de corazón a corazón donde me decía con un aire decidido y amoroso al mismo tiempo que comunicara los Movimientos y el Trabajo de una forma responsable.

Es lo que intento hacer con todas mis fuerzas.

A fin de preservar, practicar y transmitir la enseñanza de Gurdjieff sin distorsiones, Dushka, junto con un grupo de personas con "ideas afines" reunidas para servir a esta causa, creó la "GURDJIEFF Heritage Society". Si quieres puede visitar el sitio web : http://gurdjieff-heritage-society.org/index.htm donde también encontrará información sobre el libro que ella escribió:A fin de preservar, practicar y transmitir la enseñanza de Gurdjieff sin distorsiones, Dushka, junto con una comunidad de "like-minded" a los individuos, reunidos para servir a esta causa, se creó el "GURDJIEFF Heritage Society". Si lo desea, puede visitar su website ,  donde también encontrarás información sobre el libro que escribió con tanto amor y dedicación y que fué publicado poco antes de su partida.



"Ahora depende de nosotros"
Una madre, una hija y Gurdjieff